miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA MAISON CARRÉE


LA MAISÓN CARRÉE

Es un edificio de arte romano del siglo l a.C . en época de la República.
Se encuentra en Nimes. Francia.

Es un edificio hecho de piedra y ladrillo, es de planta rectangular, está construído sobre un podium pero sólo se puede acceder por la parte frontal a través de unas escaleras.

Tiene columnas de orden corintio, por encima de ellas hay un entablamento dividido en tres bandas, un friso decorado y el frontón a doble vertiente.
Según la disposición de las columnas es de orden períptero, algunas de las columnas están adosadas a un muro de ladrillo.
El templo está dividido en dos habitaciones: la pronaos y la naos.
Es un templo al que no tenía acceso la mayoría del pueblo romano.

ARCO DE TITO


ARCO DE TITO

Se trata de una puerta conmemorativa del siglo I a.C, situada en la entrada de una ciudad en Roma.

Está hecha de mampostería y decorado con mármol.
Está abierta por un vano con bóveda de cañón y parte de un podium de la que arranca una columna de orden compuesto, las colunmas sostienen un entablamento,seguido de un arquitrabe dividido en tres bandas y a continuación un friso decorado con relieves, a continuación otro entablamento enmarcado en las esquinas por pilastras y en medio un a estela.
Al haber un vano de medio punto enmarcado por dos columnas que sostienen un entablamento , aparecen dos triángulos llamados enjutas y en medio de éstas se coloca una ménsula y
a los dos lados de la columna está decorado con dos vanos ciegos.

PARTENÓN


PARTENÓN

Es un edificio de arte griego del siglo V a.C. Se encuentra en el acrópolis de Atenas y sus arquitectos fueron Ictinio y Fidias (época de Perícles).

Es un edificio hecho de mármol pentélico, de planta longitudinal y por la disposición de las columnas es de orden períptero.

Está construído sobre una escalinata cuyo último escalón se llama estilobato, sobre éste se encuentran las columnas de orden dórico, por encima de ellas se encuentra el arquitrabe, un friso (decorado por Fidias) y por encima de él hay un frontón enmarcado por una cornisa y a doble vertiente.
El templo está dividido en habitaciones: la naos ( donde se colocaba la escultura de la deidad), la pronaos y el opistódomos.

DORÍFORO

Es una escultura del arte griego del siglo V a.C, periodo clásico,
está hecha en piedra y se encuentra en el Museo Martino . Nápoles.

Esta escultura rompe con la ley de la frontalidad ya que la línea de los hombros y de las caderas ya no son paralelas y con esto la escultura adopta una nueva posicion llamada contraposto, que consiste en dejar el peso de cuerpo sobre una pierna mientras que la otra está descargada desplazándose hacia atrás.La mano contraria a la pierna sobre la que se sujeta una lanza, mientras que la otra relajada, cae a lo largo del cuerpo, creándose una tendencia de ritmos cruzados.
Esta obra desprende una fuerte sensación de armonía y belleza perfecta gracias a las dos aportaciones de Policleto que son el contraposto y un nuevo canon de 7 cabezas.

TRIADA DE MIKERINOS




Es una escultura de arte egipcio del Imperio Antiguo de la Dinastía lV.

Es una escultura hecha en piedra y se encuentra en el Museo Egipcio. El Cairo.

Está hecha para ser vista de frente, no tiene expresión, por lo tanto son hieráticas, cumple con la ley del canon de 18 puños, también cumple con la ley de la frontalidad ya que la línea de los hombros y de las caderas son paralelas; son rígidas y no tienen movimiento, el cuerpo de las esculturas está constituido por figuras geométricas y hay gerarquización de proporciones

domingo, 8 de noviembre de 2009

Mezquita de Córdoba




Abd al-Rahmân I hizo edificar la Mezquita cerca de la parte occidental de su palacio, a la salida del puente romano que separa Córdoba de los «suburbios». El edificio, de planta cuadrada, se divide en dos espacios, el del patio y el de la sala de oración compuesta, en la época de su construcción, de once naves perpendiculares al muro qibli.
En el interior de este modelo, la gran innovación fue la adopción de un sistema de arcos superpuestos para las arcadas que determinan las naves, arco de herradura en el nivel inferior, de medio punto para la parte superior, quizás influenciado por los acueductos romanos como el de Mérida. Esta técnica hace del arco superior un arco de descarga del tejado; además, la superposición genera una sala de oración alta y espaciosa y pone de relieve las columnas del nivel inferior. El acceso al edificio, además de las diferentes puertas del patio utilizadas por los fieles, se hace por una entrada situada en el muro occidental: Bâb al-Wuzarâ (Puerta de los Visires), conocida igualmente con el nombre de Puerta San Esteban, reservada al soberano y su corte.
La primera extensión de la Mezquita consistió en prolongar las once naves hacia el sur, implicando la demolición del muro qibli, cuyo emplazamiento primitivo se indica mediante pilares más espesos que corresponden a los contrafuertes exteriores, todavía visibles en el interior de la Mezquita. El sistema de arcos superpuestos se ha mantenido. Después de la instauración del califato en 929 por ‘Abd al-Rahmân III, Córdoba se convirtió en la capital de un Estado poderoso. Las obras se retomaron con la idea de hacer de la Mezquita un edificio de acuerdo con la dignidad del Califato. Se le añadió un gran minarete y se remodeló la fachada que daba al patio.
Con al-Hakam II, en 962-968, las obras se concentraron en el interior de la sala de oración, que fue agrandada de nuevo hacia el sur mediante la creación de doce naves, que se añadieron a las once ya existentes. Fue el agrandamiento más suntuoso de la Mezquita. Una gran cúpula nervada con linternón de piedra, situada en el sitio donde se alzaba el antiguo mihrab de ‘Abd al-Rahmân II, marca el acceso a la nueva extensión que encuentra su punto culminante, si se sigue el eje de la nave central, con las tres grandes cúpulas situadas delante del nuevo mihrab, verdadera pieza cubierta de una cúpula en forma de concha. Este dispositivo introduce en la mezquita una especie de planta en T, en la medida en que separa del resto el espacio de la maqsûra reservado al califa. Aparecen entonces nuevas fórmulas arquitectónicas, como la de los arcos polilobulados, arcos entrecruzados y cúpulas montadas sobre nervaduras. Además, se tomó la decisión de revestir enteramente los paramentos, con paneles esculpidos o mediante una deslumbrante decoración de mosaicos de vidrio con fondo de oro, aportados de Bizancio y colocados sin duda con la ayuda de artesanos bizantinos.
La última ampliación de la Mezquita, menos cuidada, fue decidida por el primer ministro al-Mansûr en 988. Con el fin de duplicar la superficie, se añadieron ocho naves en toda su longitud, ensanchando de hecho el patio en su lado oriental e implicando un descentrado de la sala de oración respecto al miḥrāb ya establecido. Recordaremos sobre todo como rasgo característico la solución que consistió, por necesidad funcional, en sustituir el arco inferior de herradura por arcos polilobulados o quebrados.
La Gran Mezquita constituye una síntesis del arte islámico y de la herencia romana: las cuatro fases de construcción se caracterizan por la utilización para las arcadas de un doble sistema de estructuras portadoras: columnas terminadas con pilares.

Acueducto de los Milagros




El acueducto, como su propio nombre indica, servía para conducir el agua de un lugar a otro. Uno de los más importantes en España es el de Segovia, que se encuentra en buen estado de conservación. Fue construido en el siglo II d. C y tiene ciento veitiocho arcos de piedra. Los sillares de piedra están unidos a hueso, es decir, sin necesidad de argamasa, y las canalizaciones discurrían al aire libre a una altura de treinta metros.

Surge del embalse de Proserpina, obra romana que cuenta con un dique de 500 metros de largo, y que proveía de agua a la Mérida, tras superar un recorrido de 9 kilómetros, del que formaba parte el hermoso acueducto de los Milagros.
Su estructura, de unos 800 metros de longitud, estaba compuesta por triple arcada sobre pilares de cantería y ladrillo.


Se llama de Los Milagros porque a los emeritenses les parecía milagroso que tiempos y guerras nunca hubieran acabado con este trecho de casi cincuenta pilares, aún enhiestos para asombro de los siglos.